Carlos Villaseñor

Carlos Villaseñor: “Desarrollo es prioritario para Culturas Vivas”

El VI Congreso Iberoamericano de Cultura cerró su segundo día de actividades con la participación de Carlos Villaseñor Anaya, quien es consultor internacional en materia de políticas para el desarrollo centrado en lo cultural, patrimonio cultural inmaterial y marco legal de la cultura. A su cargo tuvo la última ponencia del día, la cual trató sobre las culturas vivas y el sentido de desarrollo de la comunidad iberoamericana.

Aunque su participación fue bastante puntual logró desarrollar lo que, para él, son unos de los puntos más importantes del Congreso.

El sentido del desarrollo debe ser prioridad en el tema de Culturas Vivas, es decir, éstas no deben pensarse tan solo como una parte del proceso de desarrollo, sino que deben visualizarse en sí como el desarrollo en su totalidad”, aseveró Villaseñor.

El primero de los aspectos importantes que presentó el expositor fue la Visualización de las Culturas Vivas comunitarias, según él, estas culturas nacen en el espacio de lo local en cada relación de intercambio social simbólico de cada individuo que en su conjunto conforman un todo.

Las personas realizan sus intercambios simbólicos, ahí es donde se jerarquizan, todo se debe hacer con base en acuerdos. Hay claros ejemplos como las manifestaciones artísticas como procesiones, carnavales y  fiestas, en las cuales nosotros nos juntamos y dialogamos y nos ponemos de acuerdo y esto define qué es lo que queremos alcanzar, cuáles códigos aceptamos y cuáles no, en cada decisión que tememos estamos haciendo cultura y las culturas vivas comunitarias son la legítima representación de los países iberoamericanos, nos une a todos una serie de características que nos genera cohesión”, comentó.

El segundo punto que presentó giró en torno a los peligros que deben enfrentar las Culturas Vivas Comunitarias. Uno de esos peligros es la llegada de nuevas tecnologías que según él, si bien permiten el acceso de muchos jóvenes a un mundo de posibilidades en información, tradujeron todo al “lenguaje binario”, lo que no permite el control de la información y provoca la pérdida de la interacción directa.

Otro de los peligros que vislumbra Villaseñor es la falta de acuerdos en los niveles gubernamentales, “en un mismo país las agendas políticas se dividen entre país provincia y gobierno local”, por lo que no existe una política integral.

Por último, argumentó que se concibe el sentido del desarrollo de las culturas vivas comunitarias desde un núcleo local, sin embargo, este territorio se puede ver ocupado por agentes perniciosos que de alguna manera podrían impedir el desarrollo.

Ese territorio se puede ver ocupado por el crimen o por el Gobierno o por la globalización, entonces se debe romper con esas ocupaciones ya que las culturas vivas nacen desde lo propio y éstas pueden salir victoriosas en la lucha por su región”, explicó Carlos Villaseñor Anaya.

Para el expositor, cada pueblo, comunidad e incluso persona se enfrenta a dos posibilidades: los bienes propios o los bienes ajenos, las cuales presentan realidades muy distintas una de otra.

Si los bienes culturales son propios y se genera un control sobre ellos, se puede decir que gozan una cultura autónoma, empero, si los bienes son ajenos y no son controlados entonces su cultura será una cultura controlada desde otras latitudes”, explicó Villaseñor.

Para él, este Congreso no está para imponer modelos de desarrollo cultural, sino que más bien está para ayudar a los pueblos y comunidades a encontrar aquello que los identifica.

Además, urgió a la comunidad iberoamericana a crear un registro del patrimonio cultural común, también sugirió que se deben tener indicadores que midan el impacto del desarrollo a nivel social y de emprendimientos culturales comunitarios

Hoy, este VI Congreso Iberoamericano de Cultura lucha porque la cultura sea reconocida como el cuarto pilar del desarrollo. Ese el reto que tienen las culturas vivas, no solo ser reconocidas como cultura, sino como un pilar del desarrollo”, concluyó Villaseñor.